Bajo la premisa de evitar que el gobierno actual se perpetúe en el poder, el exmandatario y candidato preelectoral, Tuto Quiroga, hizo un llamado a realizar una profunda depuración del padrón electoral, buscando recuperar la confianza en el sistema democrático. Insistió en la necesidad de invitar a organismos internacionales como garantes de la transparencia, argumentando que solo con su participación se podrá garantizar la legitimidad de las futuras elecciones. Quiroga destacó que su agrupación no se quedará de brazos cruzados, anunciando que implementarán un sistema propio de monitoreo electoral, diseñado para fiscalizar cada etapa del proceso y asegurar que la voluntad del pueblo sea respetada.
En respuesta, el presidente Luis Arce lanzó un mensaje contundente a través de sus redes sociales, donde señaló que Quiroga, durante su paso por el gobierno, dejó al país sumido en una grave crisis económica. El mandatario calificó las críticas de Quiroga como un intento de desviar la atención de los logros de su gestión y deslegitimar su administración.
La réplica de Quiroga no se hizo esperar. Con un tono desafiante, el exmandatario señaló que “Evo Morales y Luis Arce son el verdadero problema del país”, argumentando que ambos han contribuido a la polarización y a la crisis que enfrenta Bolivia. “El señor Arce está atacando porque está desesperado, porque sabe que no tiene respuestas para los problemas que ha creado”, subrayó Quiroga, reafirmando su compromiso de luchar por un cambio político que priorice las necesidades del pueblo boliviano.
Este cruce de declaraciones evidencia la creciente tensión política en el país, en un contexto donde las demandas de transparencia y cambios estructurales en el sistema electoral son cada vez más fuertes. La figura de Quiroga, como líder opositor, se perfila como un actor clave en este escenario, mientras el gobierno intenta defender su gestión y su legitimidad frente a las críticas.