El presidente Luis Arce descartó cualquier posibilidad de renunciar y anunció 10 medidas para hacer frente a la escasez de combustible en Bolivia. En un mensaje transmitido la noche del miércoles, el mandatario, rodeado de 16 de sus ministros, afirmó que la distribución de carburantes alcanza solo el 50%, contradiciendo las declaraciones previas del ministro de Desarrollo Rural, Yamil Flores, quien aseguró que llegaba al 80%.
Entre las medidas anunciadas por el Gobierno se encuentra la reducción del uso de vehículos oficiales en un 50%, el incremento del abastecimiento de combustible en estaciones de servicio, la implementación de una aplicación para que los ciudadanos ubiquen surtidores con disponibilidad y la asignación de estaciones exclusivas para el transporte público. También se priorizará la provisión de combustible para el sector agropecuario y se garantizará el suministro para servicios esenciales como salud, emergencias y desastres naturales.
Además, se estableció horario continuo de trabajo en el sector público y privado, se autorizó la modalidad de clases virtuales según el criterio de cada región y, en La Paz, el horario del teleférico se ampliará de 05:00 a 23:00. Finalmente, el Gobierno reforzará el control fronterizo para evitar el contrabando de carburantes.
Arce aprovechó su intervención para desmentir que Bolivia esté en crisis económica, asegurando que “el país sigue generando inversión pública”. También acusó a ciertos sectores políticos de intentar desestabilizar su gestión y obstaculizar la aprobación de créditos internacionales.
El discurso presidencial generó reacciones inmediatas. Uno de los más críticos fue el senador Erick Morón, quien calificó las declaraciones de Arce como una “mentira descarada” y acusó al mandatario de engañar a la población sobre la verdadera situación del país.