En un hecho sin precedentes en la historia política de Bolivia, las naciones y pueblos indígenas han decidido presentar su propio candidato a la presidencia para las próximas elecciones. Fausto Ardaya, ingeniero electrónico y dirigente social, ha sido elegido como el representante de este sector con el respaldo de la Confederación de Naciones y Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia (CIDOB).
Un candidato con trayectoria social
Fausto Ardaya ha estado vinculado a la lucha social en Bolivia, particularmente en el ámbito sindical. Durante su trayectoria, participó en movilizaciones encabezadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y ha sido parte de diversas reivindicaciones laborales y políticas. Según sus declaraciones, su activismo le ha costado persecución y encarcelamiento en distintos momentos de su vida.
Su postulación ha sido destacada como un hito, dado que las organizaciones indígenas han mantenido históricamente distintos niveles de relación con los gobiernos de turno. En esta ocasión, la CIDOB ha tomado la decisión de impulsar una candidatura propia, alejándose de alineamientos tradicionales y promoviendo un nuevo liderazgo.
Propuesta política
Bajo el lema “Recuperemos Bolivia”, la propuesta de Ardaya incluye cinco ejes principales:Economía y mercado: Propone estabilizar la economía, liberar exportaciones y atraer inversión extranjera.
Justicia y derechos humanos: Plantea el fin de la persecución política y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Unidad nacional: Busca promover el diálogo y la reconciliación entre distintos sectores del país.
Educación y salud: Propone reformas para mejorar el acceso y la calidad de estos servicios.Estado Federal: Sugiere un modelo de autonomía regional para descentralizar la gestión de recursos.
En su discurso de presentación, Ardaya expresó que su candidatura busca responder a los problemas económicos y sociales que atraviesa Bolivia. Además, hizo un llamado a la unidad y a la participación ciudadana en el proceso electoral.
La postulación de Fausto Ardaya marca un nuevo escenario en la política boliviana, en un contexto de crisis y de debate sobre el futuro del país. Con su candidatura, se abre una nueva alternativa en el panorama electoral, cuyo desarrollo será seguido de cerca en los próximos meses.