POLICIAL
VIOLENCIA DE PRESUNTOS HINCHAS DE GUABIRÁ DEJA HERIDOS A CAMARÓGRAFOS DE FÚTBOL CANAL
A una semana del partido entre Guabirá y Oriente Petrolero, que terminó con una derrota para el equipo de Montero por 2-1, resurgen hechos preocupantes de violencia. Dos trabajadores de Fútbol Canal resultaron heridos al ser atacado el bus en el que se trasladaban, presuntamente por hinchas de Guabirá que los confundieron con seguidores del equipo rival.
Una piedra de gran tamaño rompió un parabrisas lateral e hirió en la cabeza a un camarógrafo. Los vidrios del impacto salpicaron y causaron cortes en el brazo de un segundo trabajador. El hecho, captado en imágenes, pone en evidencia el crecimiento de la violencia en el fútbol nacional, sin que hasta ahora se conozca sanción alguna para los responsables.
El ataque ocurrió en inmediaciones del estadio Gilberto Parada, cuando el equipo de producción ya se retiraba tras la cobertura del partido. Según el testimonio de las víctimas, el bus no tenía ninguna señal ni distintivo de club alguno, por lo que se presume que el ataque fue producto de una confusión o un acto deliberado de violencia contra cualquier persona ajena al equipo local.
“Nosotros solo estábamos cumpliendo con nuestro trabajo, no llevamos camisetas ni colores, solo el equipo de grabación”, relató uno de los afectados, quien pidió mantener su nombre en reserva. El camarógrafo herido en la cabeza fue trasladado a un centro de salud donde recibió varios puntos de sutura. Afortunadamente, su estado es estable, pero el impacto emocional ha sido fuerte para todo el equipo.
Desde Fútbol Canal emitieron un comunicado repudiando el hecho y exigiendo a las autoridades deportivas y policiales una investigación seria. “No podemos seguir normalizando la violencia en los escenarios deportivos. Nuestro equipo técnico merece garantías para realizar su labor”, se lee en el pronunciamiento.
A pesar de la gravedad del hecho, hasta el momento ni el club Guabirá ni la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) se han pronunciado oficialmente. Tampoco se ha identificado a los autores del ataque ni se ha iniciado una acción penal pública.
Este nuevo incidente se suma a una lista creciente de hechos violentos protagonizados por hinchas en diferentes estadios del país, lo que ha encendido las alarmas sobre la falta de medidas preventivas efectivas y el escaso control de seguridad durante y después de los partidos.
La cobertura de eventos deportivos, especialmente del fútbol nacional, se ha vuelto una labor de riesgo. Varios camarógrafos y reporteros han denunciado hostigamientos y agresiones tanto físicas como verbales. Instituciones periodísticas han pedido protocolos de protección para trabajadores de prensa en escenarios deportivos.
Mientras tanto, las víctimas se recuperan de sus heridas, pero la sensación de vulnerabilidad persiste, especialmente en ciudades donde la violencia en el fútbol ha escalado sin que haya consecuencias claras para quienes la provocan. La ausencia de sanciones fomenta la impunidad y genera un ambiente cada vez más hostil para quienes simplemente buscan informar.
