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EL TRAFICANTE MÁS BUSCADO DE BRASIL VIVE EN MANSIONES DE LUJO EN BOLIVIA DESDE HACE MÁS DE UNA DÉCADA
El narcotraficante brasileño Sérgio Luiz de Freitas Filho, conocido con los alias de “Mijão”, “Xixi” o “2X”, es considerado uno de los criminales más peligrosos y buscados de su país. A pesar de que pesa sobre él una difusión roja de Interpol, desde hace más de una década reside en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde ha llevado una vida de lujos y ostentación, lejos del alcance de las autoridades brasileñas.
Investigaciones recientes revelaron que Sérgio ha habitado al menos seis mansiones de alto nivel en la capital cruceña, algunas con alquileres que alcanzan los 30 mil reales mensuales. Estas propiedades cuentan con piscinas, canchas de tenis y fútbol, lagos artificiales y seguridad privada. “Solo propiedades lujosas. Quien no tiene dinero, no entra”, declaró el fotógrafo local Ditter Morales, quien ha registrado parte de esta vida rodeada de excesos.
El criminal utiliza una identidad falsa bajo el nombre de Sérgio Noronha Filho. Fue enviado a Bolivia por otro líder del Primer Comando da Capital (PCC), conocido como Gegê do Mangue, con el objetivo de supervisar los envíos de cocaína hacia Brasil. Su carrera delictiva comenzó en Campinas, São Paulo, y para 2013 ya estaba vinculado a operaciones de narcotráfico que conectaban Brasil, Paraguay y Bolivia.
Aunque permanece prófugo, Sérgio fue visto en varias ocasiones en territorio brasileño, incluso participando en eventos públicos y playas, donde coordinaba la compra de armas y el lavado de dinero. En Bolivia, su rutina incluye fiestas privadas, reuniones con amigos y familiares, y la difusión de videos en los que aparece sonriente y relajado.
Santa Cruz se ha convertido en un refugio estratégico del PCC, donde también buscaron esconderse otros jefes como André do Rap y Tuta. La captura de este último puso en evidencia una red de corrupción que favorecía la permanencia de criminales de alto perfil en Bolivia.
De acuerdo con documentos oficiales, entre 2018 y 2019 el núcleo del PCC vinculado a Sérgio movió más de 1.000 millones de reales sin ser detenido. Pese a los esfuerzos internacionales, continúa en libertad, protegido por una red de contactos y recursos económicos que le han permitido eludir la justicia.
