Los carabineros del OS9 capturaron ayer al profesor de música chileno, Marcelo Rodríguez Olcay (50) que entre 2015 y 2017 se refugió en Cochabamba con el nombre de Marcello Bellucci y se convirtió en un artista de piano reconocido. Desde este lunes comenzó a cumplir la condena de 10 años por el delito de violación en el penal de Alto Hospicio de Tarapacá.
El prófugo fue condenado a 10 años por el delito de violación a una estudiante de 13 años en la ciudad de Iquique, por una década eludió y burló a la justicia. Por mucho tiempo permaneció escondido en Bolivia, en el departamento de Cochabamba.
La fiscal de Tarapacá, Camila Albarracín informó a Los Tiempos que recibió algunas llamadas de personas que habían visto a Rodríguez y dieron la dirección. “Ya coincidiendo dos personas que no se conocen, nosotros llamamos al juez de turno y nos otorgó una entrada y registro, como un allanamiento y se verificó eso ayer, a la 1 de la tarde, donde efectivamente se logró detener al imputado que se encontraba al interior del domicilio”.
El sujeto se había cambiado de nombre a Josche Marcello Ruiz Belucci, llegó al país y se hizo conocer como un pianista y profesor de música. Trabajó en una universidad, donde ejercía como director de una orquesta filarmónica universitaria, durante el 2015 a 2017, fechas en las que también participó de eventos como la Feria internacional.
El caso se remonta al año 2010 en la ciudad de Iquique -según el portal SoyChile- cuando Rodríguez aprovechando su condición de profesor de música y director de un taller de coro que dirigía en un colegio, logró conquistar a la menor que era su alumna, teniendo posteriormente relaciones en tres oportunidades con ella en el domicilio del agresor sexual.
Por muchos años estuvo prófugo de la justicia, pasó desapercibido hasta que volvió a Chile, donde pidió que su caso prescribiera por el tiempo que ya transcurrió. Medios chilenos reportaban que apareció en una audiencia virtual junto a un abogado particular, arguyendo que “su pena había prescrito”.
La fiscal Albarracín también informó que gracias a la colaboración con la Fiscalía de Bolivia se confirmó que Rodríguez utilizó una cédula de identidad falsa para ser contratado en una universidad de Cochabamba.
Lo que Olcay desconocía es que cuando escapó la prescripción de su condena se duplicó. Con estos antecedentes, se amplió el plazo de prescripción a 10 años más, es decir que su pena prescribiría recién el año 2033.